miércoles, 17 de noviembre de 2010

17 de noviembre

Durante los seis días que van desde el 12 al 17 de noviembre no se interrumpió ni uno solo de los trabajos. Por la mañana, al despuntar el alba, se trasladaban al bosque, llevando lo que les había de servir para el almuerzo, y no volvían a Will-Tree hasta que se acercaba la hora de comer. El cielo no estaba siempre despejado; con frecuencia se acumulaban en él gruesas nubes, lo que hacía que durante el día tuviesen diferentes alternativas de sol y de lluvias. Mientras caían los chaparrones, los leñadores se guarecían del mejor modo posible bajo los árboles, y cuando la lluvia cesaba, continuaban su interrumpido trabajo.
Escuela de robinsones. Julio Verne.

jueves, 16 de septiembre de 2010

16 de septiembre

Mire usted, mi comandante: que usted se meta en este asunto no me parece mal, porque por algo me ha traído aquí y me ha dicho que olvidase las jerarquías y le tuviese por un compañero más. Como usted comprenderá, no me importa gran cosa que esos imbéciles me nieguen, si me caso, un puesto entre ellos. En cuanto a lo hacerle el vacío a mi mujer, se lo preguntaré a ella, antes de casarnos, naturalmente, y de ella depende todo, pero estoy seguro de la respuesta, que será como la mía, acaso por otras razones. Aunque de apariencia alocada, Chon tiene un gran concepto de sí misma, un concepto diríamos heredado, porque sabe de quién es hija y lo que era y valía su padre. Únicamente se pone seria cuando habla de él, y le aseguro que es una conversación que saco pocas veces. A usted no tengo reparos en confesarle, aquí solos como estamos, mi admiración por el capitán de navío Recalde, y no porque lo haya conocido y tratado, sino por sus libros que leí, leo y leeré. Son la base de esos conocimientos que me capacitan para ocupar el cargo al que usted acaba de aludir, que no me ha ofrecido todavía, pero que me ofrecerá, estoy seguro, cuando lo de mi ascenso sea algo más que una esperanza. Dejará de serlo un día determinado, que no está muy lejano, el dieciséis de septiembre para ser exactos. Ese día llevaré visera rameada, y podrá usted llamarme compañero con más propiedad.
La boda de Chon Recalde. Gonzalo Torrente Ballester.

(Fotografía:
josetorregrosa.wordpress.com)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

15 de septiembre

15 de septiembre de 1973
Ay, chamaco, hoy me has encontrado triste, cuando en realidad debería haber estado contenta de volverte a ver después del verano. Pero mi tristeza no tenía nada que ver contigo. Como te he dicho, Carlos murió la semana pasada en un accidente de automóvil en Méjico. nos llamaron, bueno, llamaron a papá, la tía María, para decírnoslo. ¡Es tan triste! ¡Y tan lejano! Pobre Carlos. Yo... Bueno, no quiero hablar de eso. Otro día.
Me has vuelto a preguntar cómo había sido mi vida en Méjico. Y he disimulado para no decirte nada. He puesto cara de tristeza y hemos hablado sólo de ti y de tu veraneo. Al final, me has hecho reír con tus tonterías de la modelo esa de Nueva York y se me ha pasado bastante la pena. Por lo menos la he olvidado durante un rato.
El desencuentro. Fernando Schwartz.
(Fotografía: lalistawip.com)

martes, 14 de septiembre de 2010

La Divina II


A algunos nos parece que Greta Garbo trabajaba mal; a otros, la mayoría de los que entienden, les parece que trabajaba bien; pero ¿quién no habría querido ser mirado por Greta Garbo? ¿O por Marlene Dietrich? Incluso los que pensamos que las dos miradas más conmovedoras del cine son la de Ana Magnani y la de Giulietta Masina habríamos dado algo por unas miradas de las diosas de la época anterior.
A Gutierre de Cetina no le parecía bien que aquellos ojos claros, serenos, le mirasen con ira, pero acabó pensando que sería peor que dejasen de mirarle.
La mirada. Desde la última fila. Fernando Fernán-Gómez.
(Imagen: absblogs.abc.es)

14 de septiembre

Aún no había llegado a su término la Primera Guerra Mundial (del siglo XX), cuando a Marimar, marquesa de Trespasos, le sobrevinieron los dolores del parto, lo que no sorprendió a los familiares ni al personal del palacio, pues la fecha se ajustaba a lo previsto. Rompió aguas en la noche de 14 de septiembre de 1917, y en la madrugada del 18, día de san Ferreol, bajo el signo de Virgo, vino al mundo, con toda normalidad, sin crear ningún problema, la criatura que pocos días después sería inscrita en el Registro Civil y en la parroquia de Veredilla como David Dionisio Alberto Ferreol Rodríguez de Honestrosa, Arcos de Castillo, Fuenteabierta y Núñez-Beardsley, hijo de Dionisio y de María del Mar.
El ascensor de los borrachos. Fernando Fernán-Gómez.
(Imagen extraída de cinelandia.netau.net)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Susurros II


El trató de amarla. La recorrió con paciencia, resbalando por sus colinas y hondonadas, abordando sin prisa sus rutas, amasándola, suave arcilla sobre las sábanas, hasta que ella se entregó, abierta. Entonces él retrocedió con muda reserva. Ella se volvió para buscarlo, ovillada sobre el vientre del hombre, escondiendo la cara, como empeñada en el pudor, mientras lo palpaba, lo lamía, lo fustigaba. Él quiso abandonarse con los ojos cerrados y la dejó hacer por un rato, hasta que lo derrotó la tristeza o la vergüenza y tuvo que apartarla.
Lo más olvidado del olvido de Cuentos de Eva Luna. Isabel Allende.

8 de septiembre

8 de septiembre de 1975
Papá:
No sé si ésta será la última carta que te escriba. Espero día a día que se den ciertos factores climáticos con los que se completará el plan que me he trazado. Te lo explicaré un poco mejor: como ya lo hemos hablado antes, existen ciertas ventajas en el hecho de mantener simultáneamente en movimiento tantos trenes como sea posible. Por el carril del centro, con velocidad indefinida, va ese tren del traslado. Las circunstancias siempren desvían su trayecto. Es decir, por dos años ha estado traqueteando. Tal vez llegue a destino uno de estos días. Pero ahora está ese tren que he estado observando aquí en el carril más alejado, que no puede seguir en movimiento mucho tiempo más sin que el frío del invierno lo bloquee.. y la primavera está demasiado lejana después de cinco años. Sé que no podrás comprenderlo y con seguridad no estarás de acuerdo con la lógica de tres seguros contra trece posibilidades. No creas que no he considerado la angustia de los seres queridos, lesionados por el descarrilamiento. Lo he pensado. Pero tengo que ponerme en marcha... para poder tomar ese tren.
No te angusties ni escribas cartas para convencerme de lo contrario. estoy en la estación, esperando, como tú.
Cariños a mamá, a ti y a todos.
Billy.
Expreso de medianoche. Billy Hayes & William Hoffer.
(Traducción: Antonio Bonanno. Imagen: armenian-1915.blogspot.com)