Durante los seis días que van desde el 12 al 17 de noviembre no se interrumpió ni uno solo de los trabajos. Por la mañana, al despuntar el alba, se trasladaban al bosque, llevando lo que les había de servir para el almuerzo, y no volvían a Will-Tree hasta que se acercaba la hora de comer. El cielo no estaba siempre despejado; con frecuencia se acumulaban en él gruesas nubes, lo que hacía que durante el día tuviesen diferentes alternativas de sol y de lluvias. Mientras caían los chaparrones, los leñadores se guarecían del mejor modo posible bajo los árboles, y cuando la lluvia cesaba, continuaban su interrumpido trabajo.Escuela de robinsones. Julio Verne.