domingo, 1 de agosto de 2010

Fragmentos III

¿Sabes cuál es un error en el que siempre incurrimos? El de creer que la vida es inmutable, que una vez metidos en unos raíles hemos de recorrerlos hasta el final. En cambio, el destino tiene mucha más fantasía que nosotros. Justamente cuando crees encontrarte en una situación que no tiene escapatoria, cuando llegas al ápice de la desesperación, con la velocidad de una ráfaga de viento cambia todo, queda patas arriba, y de un momento a otro te encuentras viviendo una nueva vida.
Donde el corazón te lleve. Susanna Tamaro.
(Traducción: Atilio Pentimalli Melacrino. Fotografía: www.elpais.com)

1 de agosto

Cuando acabo, don Julián viene conmigo hasta casa. En el camino me da palmaditas en el hombro.
- Les has gustado mucho, sólo la letra no es muy buena; pero esto se puede arreglar pronto.
En la Puerta del Sol tomamos un vermut. Pica el agua de seltz. Me la bebo con ansia, porque tengo la boca seca y estoy aún deslumbrado de aquellos salones y aquellos globos de luz lechosa. ¿Allí voy a trabajar yo? Me siento lleno de orgullo.
Cuando llegamos a casa, don Julián afirma a mi tía que puedo contar con la plaza.
Tres días después, recibo una carta - la primera carta - cominicándome la dirección del banco - Crédit Étranger, capital 250.000.000 de francos - que don Arturo Barea pasará a prestar sus servicios el próximo 1 de agosto de 1911.
Me faltan aún tres meses para cumplir catorce años, pero soy ya empleado de una de las primeras casas de banca del mundo.
La forja. La forja de un rebelde. Arturo Barea.
(Fotografía extraída de www.epdlp.com)